Del arte de la cerámica de Manises.

Plato Manises       Plato Manises

 

El mercado internacional del arte vuelve otra vez a ofrecer importantes obras de origen español en subasta. Será el próximo dia 9 de abril  en la Sala Sothebys de Londres, cuando se subasten 5 destacados ejemplos de cerámica de reflejo metálico de Manises.

La cerámica de Manises tiene su origen en la cerámica de reflejo metálico de época musulmana. Con la conquista de España por los musulmanes las artes decorativas se llenan del influjo oriental. La cerámica, junto a los tejidos, o marfiles destacaron por su gran calidad. La cerámica de reflejo metálico ya se utilizaba en Mesopotamia y Persia,  y en la Península tuvo gran importancia durante el Califato y posteriormente en la Época Nazarí, Málaga se convirtió en el centro productor más importante, desde donde se difunde en el siglo XIV a Manises y posteriormente a Muel, Reus y Barcelona y Paterna.

El desarrollo de la cerámica levantina se inicia hacia el 1304 cuando las villas de MANISES y Paterna son vendidas a D. Pedro Boil, embajador de Juan I en la corte de Granada, tal y como han señalado en sus publicaciones González Martí y Jaume Coll.  Desde Málaga se desplazaron muchos ceramistas nazaríes que se asentaron en las tierras de Pedro Boíl, convirtiéndose Manises en el centro productor de cerámica más importante de la Edad Media.

En Manises los alfares estaban en manos moriscas que realizaban una loza en verde y manganeso o en azul cobalto sobre baño estannífero desde hacia tiempo, dedicándose fundamentalmente al consumo interno, sin embargo la producción más demanda de Manises, es la de loza dorada llegando incluso a exportarse.

El momento de esplendor para Manises fueron los siglos XV y XVI coincidiendo con el auge comercial de Valencia, convertida en el primer puerto del Mediterráneo y con la expansión de la Corona de Aragón. Así llegaron gran cantidad de obras de Manises a las grandes familias italianas de Venecia, Siena o Florencia, que venían a suplir a las vajillas de oro y plata. También llegaron importantes piezas a Gran Bretaña y a los Países Bajos (donde a menudo son reflejadas por los pintores flamencos como en el Políptico de la Adoración del Cordero Místico de Van Eyck y el Tríptico de Van der Goes).

La formula de la técnica del reflejo dorado es uno de los secretos mejor guardados, consistente en tres cocciones la última de ellas con una mezcla de cobre, plata y una solución de vinagre en un horno con atmósfera reductora para proporcionar el reflejo dorado tan característico. Las tonalidades que resultaban, variaban del amarillo al color cobrizo en función de los materiales empleados y del tiempo de permanencia en el horno. Posterioremte la obra se decoraba a mano. Entre las formas de producción más destacadas hay que señalar los platos de gran tamaño como el llamado “del xapelet”, escudillas de orejas, botes de farmacia, braserillos, albahaqueros , mieleros  y  jarras de cuerpo globular con cuello cilíndrico.

Etapas:

Entre las etapas de producción podemos destacar en el siglo XV las llamadas “series clásicas” 1375 – 1475, que corresponden a la época de gran esplendor.  Destaca la mezcal de motivos decorativos cristianos y musulmanes. En cuanto a motivos vegetales, series destacadas de este período y muy repetidas son la de las

Þ     Las “hojas de perejil”

Þ     La “Decoración de helechos” 1425 y 1450

Þ     Con flores a modo de naranjas partidas

Þ     La “hoja de cardo”, y de la “rosa gótica” 1420 y 1500

Þ     La serie de la “hoja de hiedra” (1450-1475) donde algunas piezas llevan escudos de linajes españoles.

El tema heráldico es también muy frecuente en la producción manisera. Los escudos más habituales son los del reino de Aragón, Valencia, Sicilia, Castilla e incluso de los Médicis, aunque también es frecuente la aparición de símbolos de los gremios.

Durante el siglo XVI,en la denominada como la etapa “morisca” (1475-1609) se advierte el cambio en la calidad de las piezas: sus paredes aumentan de grosor, los fondos presentan un esmalte de color más cremoso y se observa un retroceso en la calidad metálica del vidriado. Las piezas importantes suelen presentar reversos decorados con temas arcaizantes como las hojas de helecho estilizadas, alafías, piñas, aunque también es frecuente que se repita el mismo motivo decorativo tanto en el anverso como en el reverso del plato, como vemos en la serie de la brionia.

La producción deja de ser a torno y comienza a emplearse el molde dando como resultado el tetón central en los platos y los gallones o imbricaciones, los relieves de los motivos decorativos se realizan presionando.

En cuanto a la decoración se mantiene solo el dorado, y a finales del siglo reaparece el azul para subrayar lo motivos en relieve como hojas o figuras zoomórficas. Por otra parte se aprecia un definitivo alejamiento del mundo islámico en las representaciones, sustituyéndose las decoraciones por temas de pequeño tamaño.

–  Los motivos más frecuentes son las “solfas” corresponde a la degeneración de la hoja de hiedra y carrasca, es semejante a una nota musical, Y las “uñas” que se situaban en el centro formando una sola escena con una figura de gran tamaño rodeada de hojas rellenas y de tallos.

–  Es frecuente también la decoración con “encajes” motivo formado por una red con anillos en los vértices, asemejándose al encaje de Irlanda, muy frecuente en el resto de centros alfareros de la época.

Como características de los siglos XVII y XVIII se aprecia una decadencia en la producción que evolucionó hacia series más populares, por lo que se reducen los tamaños de los objetos, adoptándose formas más funcionales y se busca la resistencia por lo que se realizan piezas en general más gruesas. La decoración dorada tiende a tonos cobrizos.

Los motivos decorativos más frecuentes son las hojas arriñonadas y aserradas cubriendo por entero el objeto, la decoración con imbricaciones o escamas y el tema de las hojas de clavelinas se repetirá incansablemente. Por otro lado, la representación figurada se reduce a animales aislados como águilas, gallos o pardalots dibujados con los ojos muy abiertos y ocupando generalmente casi toda la superficie de la pieza.

En el siglo XIX la cerámica de Manises continuó su producciones clásicas con menor calidad y comenzó la elaboración de piezas populares como los platos de demandá.

De entre los lotes ofertados en Sotheby’s  llama la atención por su vistosidad el lote 107:

Plato Manises

Dimensiones: 45.5cm. diam.

Precio estimado 25.000-35.000 libras esterlinas

Si investigamos en las colecciones tanto nacionales como internacionales, encontramos destacados ejemplos de esta serie en el Instituto Valencia de Don Juan de Madrid, Museo de Cluny en Francia o:

  Museo de Bellas Artes de Bilbao            Museo Metropolitan de Nueva York

Plato Manises. Museo Bellas Artes Bilbao                      Plato Manises. Metropolitan

   Nº de inventario:  82/1449                     Nº  de inventario: 56.171.109

 

Museo Victorian and Albert de Londres

Cuenco Manises

Nº de inventario: 13-1907

 

El tema representa flores o margaritas vistas de frente, también se han considerado medias naranjas, inscritas en círculos encadenados. González Martí reconoció esta serie entre los restos de Paterna, y de Manises, fechando su producción en la segunda mitad del siglo XV.  Algunas piezas combinan la cenefa de media naranja con lacerías de carácter nazarí, semejantes a las que vemos en paneles de algunos vasos de la Alhambra.

Como ejemplo de la unión con la tradición medieval, en el centro del plato aparece la representación de un animal, probablemente un toro con una estrella , que podría ser el escudo de una familia de la época. En el catálogo se apunta la posibilidad de que se tratara del escudo de la Familia de los Borgia, aunque en las representaciones de éste no suele aparecer una estrella.

Veremos si estas piezas encuentran comprador!!!

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