De las artes de la pintura y la escultura: Lo sagrado hecho real

 

LO SAGRADO HECHO REAL PINTURA Y ESCULTURA ESPAÑOLA 1600 – 1700

Museo Nacional Colegio de San Gregorio

EXPOSICIÓN del 6 de julio al 30 de septiembre de 2010

España, siglo XVII,tras una Renacimiento que se inspira en Italia con cierta distancia, llega el gran Siglo del Arte Español, o por lo menos así se le ha conocido a lo largo de la Historia. España con los Austrias en el trono, emprenden una defensa a ultranza del catolicismo, y el arte es el vehículo fundamental para transmitir la Fe. Pintores y escultores encuentran en las Ordenes Religiosas, a sus principales comitentes.

      

Imágenes de Cristo yacente, Dolorosas y de nuevas canonizaciones como San Ignacio de Loyola o San Francisco de Borja será encargos frecuentes. Estos encargos se realizaban a los escultores, pertenecientes al Gremio de Carpinteros, que se encargaban de esculpir en madera las imágenes, para ser posteriormente policromadas por los pintores, pertenecientes al Gremio de Pintores. Esta separación produjo en la época una cierta rivalidad entre pintores y escultores, ya que la profesión de pintor gozaba de mayor reconocimiento que la del escultor.

¿pero que es lo que diferencia a la escultura española del Barroco de la del resto de países? En primer lugar podemos ver como es una escultura realizada en madera, material que contaba con gran tradición en España, donde la escultura Románica y Gótica había dejado grandes ejemplos. El Renacimiento con Juan de Juni, o Berruguete fue allanando el terreno para el Barroco, por lo tanto nos alejamos ya en cuanto a materiales de la escultura barroca italiana con Bernini o de la francesa de Simón Guillain. Esto tampoco quiere decir que no se utilizase el mármol u otro tipo de piedra en la escultura español.

En segundo lugar vemos que la temática y su interpretación es también diferente. Mientras que en Francia triunfa una escultura de tipo cortesano, y mitológica, en España es fundamentalmente religiosa. Es una religiosidad de algún modo un tanto exacerbada donde se busca ante todo la representación realista de las imágenes, utilizando a menudo pasta vítrea para las lágrimas, pelo natural y otros materiales. Con ello se busca (con)mover a la Fe a los fieles, ya que el pueblo en su mayor parte iletrado, se guiará por las imágenes para conocer la religión y aumentar su Fe. Los escenarios serán tanto  las Iglesias como en las salidas procesionales que se hacían en Semana Santa. Estamos ante por así decirlo,  buscando que cada imagen fuese una aparición real.

 

Esto dará lugar a una tipología de esculturas que se situarán en las iglesias, en las capillas de las cofradías que las encargan, formando parte de retablos, o en pequeños oratorios privados.

En la escultura barroca española encontraremos dos corrientes, que reflejan también los diferentes caracteres de dos zonas españolas: por un lado la castellana y por otro la andaluza.

Frente al dramatismo castellano, que hunde sus raíces en Juan de Juni y por lo tanto de tradición europea, tenemos la escultura andaluza con el foco sevillano que busca mover al fiel mediante un realismo más reposado, un tanto idealizado. Así los escultores más destacados estarán  en el foco castellano Gregorio Fernández y en el andaluz Juan Martínez Montañés y Pedro de Mena entre otros.

La exposición no está concebida para oponer las dos corrientes. Sino para ver como en las dos corrientes la conexión entre pintores y escultores contemporáneos fue fundamental, ambas se nutrieron mutuamente, y a veces llegaron a fundirse ya que algunas pinturas parecían esculturas. De ello habla Palomino a cerca de un cuadro de Zurbarán, Cristo en la Cruz, realizado en 1627. Esta verosimilitud se encuentra en el conocimiento que los pintores tenían de las esculturas, ya que como hemos dicho anteriormente eran ellos los encargados de policromar las obras, así Velázquez Francisco Pacheco o Alonso Cano se encargaron de ello a lo largo de sus carreras, influyendo por lo tanto en sus pinturas.

      

Seis grandes temas recogen las ideas de la exposición: la mutua dependencia entre pintura y escultura y la confusión entre imagen artística y visión milagrosa; la exaltación de los santos y sus leyendas místicas (sala 2), algunos particularmente favoritos de la devoción popular, como San Francisco de Asís y el misterioso hallazgo de su cuerpo (sala 3); el culto a las escenas de la Pasión, tratada con una violencia cruel (sala 4); el éxtasis místico (sala 5); y, finalmente, el patetismo tenebroso de la muerte de Cristo (sala 6).

 

 

Opinión:

Creo que es una exposición que no hay que perderse, ya que la calidad de las piezas es excepcional. Destaca la belleza en el montaje y la correcta organización, así como la iluminación  acentuando las sombras.

Por contra creo que es exposición de la que podría haberse sacado más jugo. Es una exposición organizada por la National Gallery de Londres y la National Gallery of Art de Washington, y el planteamiento y la explicación está concebidos para un público extranjero, en especial en las alusiones a la Semana Santa y procesiones.

   

  

 

Obras presentes en la exposición:

Diego Velázquez (1599-1660) Cristo tras la flagelación contemplado por el alma cristiana, probablemente 1628-9 Óleo sobre lienzo, 165,1 x 206,4 cm The National Gallery, Londres

Juan de Mesa Cabeza de San Juan, ca. 1625 Madera policromada Catedral de Sevilla

Gregorio Fernández (1576-1636) y policromador desconocido Cristo de la Luz. Hacia 1630. Madera policromada, cristal, marfil, corcho y asta. 190 x163 x 44 cm. Museo Nacional Colegio de San Gregorio. Depositado en la Universidad de Valladolid.

Francisco Pacheco (1564-1644) Cristo en la Cruz,1614 Óleo sobre madera de cedro, 58 x 27,5 cm Instituto Gómez-Moreno de la Fundación Rodríguez-Acosta, Granada

Francisco Ribalta (1565-1628) Cristo abrazando a San Bernardo, hacia 1624-7 Óleo sobre lienzo, 158 x 113 cm Museo Nacional del Prado, Madrid

Gregorio Fernández (1576-1636) y policromador desconocido Cristo yacente, hacia 1625-30 Madera policromada, cuerno, cristal, corteza y marfil o hueso, 46 x 191 x 74 cm Museo Nacional del Prado, Madrid. Depositado en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid

Pedro de Mena (1628-1688) Ecce Homo, 1673 Madera policromada, pelo humano, marfil y cristal, 98 x 50 x 41 cm Real Monasterio de las Descalzas Reales, Patrimonio Nacional, Madrid 

 Gregorio Fernández (1576-1636) y policromador desconocido Ecce Homo, antes de 1621 Madera policromada, cristal y tela, 182 x 55 x 38 cm Museo Diocesano y Catedralicio, Valladolid

Diego Velázquez (1599-1660) La Inmaculada Concepción, 1618-19 Óleo sobre lienzo, 135 x 101,6 cm The National Gallery, Londres

Diego Velázquez (1599-1660) Retrato de Juan Martínez Montañés,1635-6 Óleo sobre lienzo, 109 x 88 cm Museo Nacional del Prado, Madrid

 José de Ribera (1591-1652) La lamentación sobre Cristo muerto, principios de la década de 1620 Óleo sobre lienzo, 129,5 x 181 cm The National Gallery, Londres

Pedro de Mena (1628-1688) María Magdalena penitente, 1664 Cedro policromado y cristal, 171 x 52 x 61 cm Museo Nacional del Prado, Madrid. Depositado en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid

Alonso Cano (1601-1667) San Francisco de Borja, 1624 Óleo sobre lienzo, 186 x 120 cm Museo de Bellas Artes, Sevilla

Juan Martínez Montañés (1568-1649) y Francisco Pacheco (1564-1644) San Francisco de Borja, hacia 1624 Madera policromada y tela encolada, 174 x 68 x 51 cm Iglesia de la Anunciación, Universidad de Sevilla

Francisco de Zurbarán (1598-1664) San Francisco de pie, en éxtasis, hacia 1640 Óleo sobre lienzo, 177 x 108 cm Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona

Pedro de Mena (1628-1688) San Francisco de pie, en éxtasis, 1663 Talla policromada, vidrio, cordón y cabello humano, 97 x 33 x 31 cm Catedral de Toledo

Francisco de Zurbarán (1598-1664) San Francisco en meditación, 1635-9 Óleo sobre lienzo, 152 x 99 cm The National Gallery, Londres

Juan Martínez Montañés (1568-1649) y Francisco Pacheco (1564-1644) San Ignacio de Loyola, 1610 Madera policromada y tela encolada, 173,5 x 70 x 55 cm Iglesia de la Anunciación, Universidad de Sevilla

Alonso Cano (1601-1667) San Juan de Dios, hacia 1660-5 Madera policromada y cristal, 30,5 x 22 x 21 cm Museo de Bellas Artes, Granada

Francisco de Zurbarán (1598-1664) San Lucas como pintor, ante Cristo en la cruz, 1630 – 1639 Óleo sobre lienzo, 105 x 84 cm Museo Nacional del Prado, Madrid

Alonso Cano (1601-1667) La visión de San Bernardo de Claraval, también conocido como El milagro de la lactancia, hacia 1657-60 Óleo sobre lienzo, 267 x 185 cm Museo Nacional del Prado, Madrid

 

Más información: http://museosangregorio.mcu.es/web/pdfs/PDF_DOSSIER_PRENSA_EXPO.pdf

HORARIO DE VISITAS

De martes a sábado: mañana, de 11 a 14 / tarde, de 17 a 20 h.

Domingos: de 11 a 14 h.

Lunes cerrado.

VISITAS GUIADAS: 983 250 375 / ext. 110, 124, 125, 155

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